Ayer paseando me encontré una medalla colgada en un árbol. Por tanto un árbol condecorado, quién sabe si por ser el que da las naranjas más gordas, más dulces o con más.
Yo que tanto luché por una medalla cuando era niño. Se convirtió en una obsesión, pero todo llega y ya las he ganado alguna que otra a partir de los 55 años, nunca es tarde.
Me alegro por el árbol que también debe ser merecida.
Campeoooones, campeooooones, campeoooones...

No hay comentarios:
Publicar un comentario