El martes paseaba por la avenida del materno después de una analítica trimestral y decidimos ir a desayunar al Oña.
Todo completo, tan solo había sitio arriba. Subimos y pedimos al camarero.
Pasado unos minutos trajo los churros.
Al rato grande vino el café y el chocolate, cuando se habían enfriado los churros.
Pero la estrella fue la viena con mantequilla y mermelada tras 15 minutos largos, por supuesto se había enfriado el café y el chocolate, le reclamamos al camarero y nos dice que ya está al salir.
Nos deja la viena partida en dos y se marcha. Hambriento yo por la tardanza, hinco el diente y resulta que está vacía, que se le olvidó poner la mantequilla y la mermelada. Otra vez llamamos al camarero y le pedimos algo pa echarle al pan.
Ahora entiendo que una viena cueste 3.60€, si tardan media hora en prepararla.
No es el material es la mano de obra.
Reclamado el precio de la viena el camarero nos contesta: "como tó como la vida misma, un kilo de tomate vale 5€
