La Patiamarilla
Esta desvergonzada clase de gaviota se posó en las barandillas de las playas de Pedregalejo, junto a los astilleros Nereo. Esperaba a los marineros que sacaban el copo, a ver si había algún pescadito para ella.
Como si nos conociéramos de toda la vida de Dios, la gaviota estuvo mirándome sin apartar la vista, sólo faltó que le invitara a una cervecita.

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