La casita de la playa
Quién no ha soñado alguna vez con una casita en la playa. Pero en plena playa, que te bajes de la cama y pongas el pie en la arena de la orilla, sin carreteras de por medio.
Una casita con una terraza encalada, de un blanco que molesta a la vista.
Con un techo de tejas y bigas de madera oscura, con ventanas de madera celeste, con una hilera de macetas y una chimenea como la de los pica piedras.
¡Quién no ha soñado alguna vez!

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