Un placer montar el portal de Belén, cada Navidad diferente con algún estreno y alguna pérdida por el embalaje del año anterior, un pastorcito sin cabeza, una ovejita sin patas, una casita desbaratada... Pero cada año una ilusión, fabricar nuevas construcciones con madera, piedras y cartones.
Comienza así el espíritu navideño, placentero para unos, odioso para otros.
Lo que nunca pude faltar desde hace unos años es la mesa de pin pon, por si al niño Jesús se le antoja echar una partidita. Probablemente el único Belén del mundo que tiene una mesa de pin pon.
Felices fiestas y a pasarlo como mejor se pueda.


No hay comentarios:
Publicar un comentario