Creía que yo era el único majaron que hablaba con las piedras, que siempre he ducho que las piedras están vivas, que tienen su corazón, duro, pero corazón.
Mi amigo David me envió una noticia de un italiano, A Luigi Lineri, que también le hablan. Lleva sesenta años en una larga conversación con ellas. Cada día camina por las orillas del río Adigio y por las montañas de Lessinia, en Verona, y busca guijarros que le 'digan' algo, por su forma, su textura, su 'sonido'. Y los guarda y los clasifica según su forma. Tiene millones de piedras en su taller. Son la base de su proyecto La ricerca ('La búsqueda'), nombre que también da título al documental que cuenta su particular odisea.
¡Qué alegría! Yo siempre he dicho: "Pa la casa, aunque sean piedras".
No estamos locos, sólo que tenemos una sensibilidad para en encontrar vida, donde otros solo ven objetos que sirven para escalabrar.


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