Reflexiones de un domingo por la mañana…
... Paseando entre los pinos en silencio, roto por las tórtolas.
Se me viene a la cabeza el placer que me proporciona el color verde y lo bien que sienta el cielo celeste-Málaga para recrear la vista.
A lo lejos, dos perros grandes corren tras un palo, que le tira su dueño y un grupo celebra un cumpleaños.
De repente me vienen imágenes de los telediarios, de toda la semana pasada, de niños ensangrentados, de mujeres y hombres llorando, de tiros, bombas, fuego, bloques y barrios reducidos a escombros, en definitiva la destrucción, provocada por las guerras.Seguro que en el frente de las guerras, en el cuerpo a cuerpo, no se encuentran los que ordenan los ataques, los coroneles y los dirigentes de los países.
Solos están los soldados, los reclutados para las guerras, números, carne de cañón. Sus vidas no valen nada, matar o morir.
Para qué tanta violencia, tanto sin razón, actuaciones bélicas sin sentido, sufrimiento evitable.
Sin escrúpulos maltratan a los rehenes y a los civiles.
En vez de buscar ayudas internacionales para mediar en el conflicto y acabarlo, en vez de negociar la paz, piden tanques, aviones, bombas… No se arreglan las cosas bombardeando hospitales y barrios de civiles.
El panorama nacional no lo voy a tocar hoy porque estaría escribiendo hasta el domingo que viene.
Comienza a llover (eso que es lo que es) subo al coche y me acuerdo de los del cumpleaños, se van a mojar.


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