No hay nada para siempre
"Para siempre, no hay nada para siempre" cantaban los Héroes del silencio.
Si no hay nada, es que hay algo.
Hoy se ha muerto el gorrión. Lo descubrí una tarde mientras arreglaba las macetas de mi patio. Algo se movió en el arriate, iba dando saltitos de acá para allá. No podía volar, tenía una pluma del ala izquierda, tiesa, lo que le daba una elegancia, como los jefes indios, Toro Sentado, Caballo Loco, Nube Roja, Gerónimo...
Con mucha pena, tuve que meter, a Gorrión Inquieto, en una jaula. Evitando así, la conversión en alimento de perros.
Durante su corta vida, Gorrión Inquieto, fue un ave muy solidaria: con su pico, echaba alpiste al suelo, para que comieran sus congéneres en libertad.
Hoy nos ha dejado, descanse en paz.
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