La hoja se cayó del árbol, seca por los hombres y por sus batallas de hambre
y bombas que explotan en el estómago del niño.
Se cayó la hoja seca, como la mirada seca del padre y la madre, buscando algo
que echarse a la boca.
Con la frialdad de la noche la hoja se llena de gotitas del rocío.
No son gotas, son lágrimas de la hoja que llora.
NO MÁS GUERRAS

No hay comentarios:
Publicar un comentario