Es un pájaro muy inteligente, sedentario y gregario. Siempre se encuentran en lugares habitados, como calles, parques o jardines, así como huertas y granjas.
Es muy confiado ante la presencia humana, yo he visto a un gorrión ponerse en el borde de una silla en una cafetería para pedir las migajas del desayuno.
Se alimentan en el suelo, donde caminan dando brincos pudiendo hacerlo con sorprendente rapidez.
Mi patio es visitado a diario por decenas de ejemplares, atraídos por la comida que Mariángeles les pone con mucho amor.
Bajo el árbol de morera, en el comedero compiten con las tórtolas por la comida.



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