¡Quién no recuerda, no tiene pasado!
Cuando era pequeño me gustaba coleccionar cajas de jabones y llenarlas de sellos y fotografías.
Al abrir las cajas despedían un olor agradable y hogareño.
Heno de Pravia y Maderas de Orientes son dos muestras de lo que digo, de lo que recuerdo.



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