Cuando fui hormiga
Historias
de reencarnación
¡Hola! Mi nombre es Antzy, soy una hormiga, me
pilláis durmiendo. El tiempo que tengo para descansar es aproximadamente de
cuatro horas diarias. Lo malo es su distribución: cada seis minutos descanso uno.
Somos
más de doce mil especies distintas.
Hay tres grupos básicos de hormigas:
La Reina que es la corona de la colonia,
pone entre ochocientos y mil quinientos huevos diarios.
La regente posee alas y vive una media de veinte
años. La duración tan longeva en comparación con los otros tipos de hormigas es
debido a que nunca sale del interior de la colonia y es más grande que todas
las hormigas.
Los zánganos que son los machos
encargados de aparearse, mueren a los pocos días o en un par de semanas.
Y las obreras que nos dedicamos a cuidar a
las hormigas bebé, a traer alimento a la colonia y defender los ataques de
intrusos. Vivimos entre dos y tres años.
Mi superiora me comunica el horario y los servicios
que tengo que prestar hoy.
Lo primero, con quinientas compañeras, es cuidar a
los recién nacidos.
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Después
del desayuno con mil hormigas más, vamos a formar una hilera para llevar a la
despensa migajas de un trozo de pan que ha caído en la puerta de la panadería
de la esquina.
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Entro
en la cadena y me cruzo con otras hormigas, saludo a todas y me dan información
del recorrido hasta llegar al pan.
Sin pararme converso unos segundos:
-
Yo te hacía en
la guardería con los bebés.
-
No, ese fue mi
primer turno.
-
Adiós.
-
Bye
Y seguimos cruzándonos en hilera hasta llegar al
pan. Tenemos fama de porteadoras y podemos transportar hasta cincuenta veces
nuestro propio peso. Una compañera tejedora asiática logró levantar
cien veces su propio peso.
Cojo mi parte y lo arrastro con otra hormiga que me
ayuda a acomodar la miga sobre mi espalda y sigo sola. Toda la operación repeliendo
el ataque aereo de moscas, avispas y un moscardón gordo.
Sigo la cadena y tengo que evitar un pisotón de
muerte de un hombre enchaquetado que anda de prisa con un maletín.
Tras varios viajes al trozo de pan, entro en el
turno de defensa contra el probable ataque a la colonia.
Nada se deja al azar, las hormigas nos comunicamos
segregando feromonas, una sustancia química. Nos alertamos de algún peligro o
de la existencia de alimentos.
Hoy me he hecho veinticinco kilómetros.
Estamos presente en todos los lugares del mundo,
excepto en la Antártida, Islandia, Groenlandia y un par de islotes en los que
hace un frío que pela.
En invierno cuando llega el frío nosotras cerramos
las puertas de la colonia para que no haya corriente y estamos calentitas hasta
que pasa el período invernal.
La organización es total muy avanzada socialmente,
con el cerebro estructurado por un sistema neuronal de organización por castas.
La colonia tiene forma de cucurucho y apenas se
percibe con un pequeño volcán de tierra suelta, pero su interior está lleno de
túneles y puede llegar a ocupar casi doscientos metros cuadrados.
Los túneles que construimos son accesos a estancias
y tienen una longitud de hasta dos metros.
El trabajo de la guardería es muy cansado pues
tenemos que trasladar las crías a estancias con una temperatura adecuada para
su supervivencia. Es como si la colonia tuviese un aire acondicionado.
Os dejo, está entrando un escarabajo en la colonia.
El enorme escarabajo ha entrado comiéndose a mis
compañeras.
En seguida rodeamos al intruso y unas cincuenta
participantes nos lanzamos atacando los puntos vitales del agresor que se convierte,
en un par de minutos, de cazador a presa.
Muy
cerca de la colonia nos encontramos con la cigarra Marta, cantando y tocando la
guitarra. Lo mismo se arranca por Camarón, que canta un reggae de Bob Marley,
Mi carro me lo robaron de Manolo Escobar, que canta por la Rosalía.
Y mientras nosotras no paramos de dar viajes en
busca de alimentos, Marta la cigarra se fuma un cigarrito y se toma un cubata
de néctar sentada en una roca de camino a la colonia.
-
¡Ofú! Antzy,
me canso ná más con verte.
-
Marta hay que
trabajar que después llega el invierno y no hay comida.
-
¡Bah! Echa
conmigo un cantecito. ¡Ay como el aguaaaaaaa!…
-
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No
tienes arreglo.
Entro en uno de los períodos de descanso y coincido
con Tina, obrera como yo.
-
Antzy ¡Mira
ese zángano qué guapo es!
-
Le dicen el Hormigón,
mira el cuerpazo que tiene.
-
Y es uno de
los favoritos de la Reina.
Salgo de la colonia y me incorporo, de nuevo, a la
vigilancia.
Nunca habréis visto a una hormiga parada.
Recibimos aviso de que anda cerca un oso
hormiguero. De repente una cosa gelatinosa me absorbe y ¡socorro!
La protagonista de nuestro cuento acaba de fallecer engullida por un oso hormiguero. RIP Descanse en paz.
Esta es la cuarta reencarnación de Antzy. Antes fue piedra, planta y nube.


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