miércoles, 6 de marzo de 2024

Mi vecina de arriba

 

Mi vecina de arriba

 Conchi, como mi madre, era mi vecina de arriba. Entusiasta de mi patio, de sus flores y de sus plantas. Siempre me decía, asomando su cabecita de pelo blanco y sus mofletes sonrojados, desde la ventana de la cocina:

-      ¡Qué bonito tienes el patio!

Mientras, Manolín tendía la ropa consultando el número de palillos que le pondría a cada prenda.

Las tardes noches eran para la partida de Rummikub, madre e hijo manejaban con soltura las fichas, Mari Angeles y yo, fuimos testigos y compartimos, alguna que otra vez, juego con ellos.

Siempre con una buena palabra, con una sonrisa y con la eterna preocupación de Manolín, sus pies y sus manos.

El lunes pasado a las dos y diez del mediodía, su corazón dejó de latir.

Descanse en paz vecina de arriba.

(Te fuiste a la hora de comer, espero que donde estés te pusieran un buen plato de gazpachuelo)

Gracias por la rosa blanca, dicen que la delicadeza innata de las rosas se acentúa con este color, uno de los más buscados para quienes quieren hacer un regalo en una ocasión especial, y es que una no se muere todos los días.

Hasta siempre.

Tus vecinos de abajo, M Ángeles y Ángel

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