NOÉ
Lleva dos días lloviendo.
Un agua muy buena para los campos y limpiar la atmósfera.
Para beber una cervecita o un vinito dulce, pues el agua arruga los cartones y oxida los hierros.
Ahí tenéis un pequeño corto escrito desde mi patio viendo llover.
Noé, el primer metereólogo.
Cayó una gota y observó que todo estaba seco.
Entonces, llamó a otra y ésta avisó a otra y ésta otra a otras tres, así hasta que formaron un charquito.
El charco avisó a una nube que estaba cogiendo agua evaporada de un pantano.
La nube, gordita y esponjosa, llamó a otra, y ésta silbó a tres nubes más para que acudieran.
Comenzaron a caer y caer agua desde las nubes.
En la tierra estaba un hombre al que llamaban Noé, el primer metereólogo.
Este individuo exclamó:
-¡Bah son cuatro gotas!
Y vino el Diluvio Universal.


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