Quién me iba a decir a mí que iba a ver patos en el río Guadalmedina.
Yo siempre lo he visto seco, menos cuando desembalsaban agua de la presa. Es muy aburrido un río seco, sin vida acuática, sin vegetación, sin aves volando...
Una vez hicieron en el cauce del río campos de fútbol, pusieron porterías y echaron arena. Yo iba a jugar a su paso por Las Flores.
Ahora parece que el proyecto de arreglar el entorno y el cauce va en serio. Se están plantando árboles, han trazado curvas suaves para que discurra el agua y pequeños saltos de agua.
Es un placer pasear y ver volar patos y otras aves en la zona. Esperemos que todo siga su curso y no lo abandonen. Que después dicen: Qué mala pata.





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