POEMAS PARA LAS RISAS
Cuando nos dicen que vamos a un recital de poesía nos preguntamos:
¿A ver si va a ser un coñazo?
Pues nos imaginamos a un señor muy bien vestido y muy serio, recitando monótonamente en voz baja, poemas de amor.
Yo, que también soy un coñazo con la poesía, de vez en cuando, me gusta hacer algo con humor, llamémosle POEMAS PARA LAS RISAS.
Este lo escribí hace mucho tiempo y dice así:
Yo marrastro por el rastro
y por un puñao de leuros
he comprao un montón de trastos.
-Tié cohones, mírame estos pantalones
-¿Tú no has visto el agujero?
-Un buquete, un buquete,
qué más da que haya un buquete
si no me ha llegao a costar
ni siquiera dos billetes.
-¡Mira, mira, que vestío te he traío.
-Es que tú no has visto el talle,
un poquito daleao, una mihita torcío.
Qué detalle, el vestío que mas traío,
te lan dao más doblao
que la esquina de tu calle.
Los, zapatos del montón,
esos son mi perdición.
-Qué buen ojo, mira niña,
qué buen ojo.
-Si los dos son del derecho.
-Pues le sacaré provecho.
Tengo un ojo,
estos me pueden servir,
pa cuando me quede cojo.
-¿Y la fruta?
Mia que fruta, fresca, fresca,
igual que la del mercao.
-¿Y de precio?
-Regalao.
-¿Y eso que se está moviendo?
-Es que es fresca, fresca, fresca
y entoavía están creciendo.
-Calla hombre, coge eso con la mano.
-Anda pues tienes razón,
qué gordo está este gusano.
-Vámonos ya mujé
-Que bulla ta entrao, Manué.
-Me bebío un coca cola
Me he comío un bocadillo,
que ma sentao muy mal,
qué mal rato, qué mal rato.
Qué cohones, que no sigo,
que se ma soltao el vientre
y mestoy cagando vivo
Si vais al rastro no comer mucho...


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