El telescopio, la luna y el wallapop
Esta madrugada me he levantado para ver la luna.
Anoche dejé preparado el telescopio en su trípode y todas las lentes listas para usar.
A las tres de la madrugada me despierto pero la luna no se ve desde mi patio, aún.
Tras quince minutos de espera salgo de nuevo al patio.
¡Qué extraño! No se ve la luna. Me doy media vuelta y la tenía a mi espalda.
Giro media vuelta el sillón y el telescopio, pongo e intercambio lentes y muevo el flamante aparato firstline, pero no logro enfocar la luna.
El telescopio lo compré en wallapop y compruebo que le falta un tornillo. Por eso se mueve tanto.
Con más paciencia que una hormiguita logro enfocar la luna y veo los cráteres por unos segundos.
Como le falta un tornillo no me extraña que confunda la luna con la luz del cuarto de baño de mi vecino de arriba.
Imposible enfocar una estrella, son tan pequeñas que no tuve cohones de verlas de cerca. Queda pendiente esta tarea.
Tengo sueño y me acuesto a las cinco y media con el mal sabor de boca de haber visto de refilón los cráteres de la luna y sin ver una estrella.
Yo que creía que esto era fácil:
-Alexa enfócame la luna y una constelación.
-Ángel, estoy durmiendo.
-Alexa una mijita.
-Ángel que me dejes dormir, de una vez.
-Alexa es que la luna sólo se ve de noche.
-Ángel pues mañana me preguntas por el sol.
Y así he pasado la noche, con el telescopio, la luna, wallapop, Alexa y su p... madre.


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