SPA
¿Habéis estado estado alguna vez en un SPA?
Esa piscina tan hermosa y de agua templadita, con chorros que caen en forma de cascada, de caño, de cortina...
El jacuzzi con sus burbujitas y el agua calentita y las saunas y duchas varias. Te sientes como pez en el agua.
Cuando pasan 45 minutos, se te arrugan los dedos, la piscina ya no es tan atractiva y el agua parece que se ha enfriado.
Los chorros te hacen daño en la espalda con la mala leche que salen.
El jacuzzi es como si fueras el ingrediente de un puchero, el agua recalentá.
Las burbujitas se convierten en eructos de un señor barrigón.
El baño turco y la sauna se convierten en el coloso en llamas, de la caló que sale de dentro.
Las burbujas me salen por la oreja y me siento que estoy mutando a anfibio.
Me acuerdo de toda la familia y las castas de Nemo y de la Sirenita.
El SPA se convierte en SPEZ
Ya en el bar, me pregunta el camarero:
-Que va a beber el señor?
-Menos agua lo que usted quiera.


No hay comentarios:
Publicar un comentario