Hay que sortear las barreras...
Me levanto y aún no son ni las cinco de la madrugada del sábado al domingo.
Períodos de insomnio, que tantos tengo.
Hago zapping y encuentro en Teledeporte, un partido de baloncesto entre España y Francia, en sillas de rueda.
Hay que tener una gran fuerza de voluntad y esfuerzo, para jugar, sin piernas o con ellas, pero sin poder caminar, amarrado a una silla de rueda y lanzando un balón a canasta.
Y, para el que nunca los haya visto, os diré que no son unos angelitos, pues forman unas peloteras y se marcan con las sillas de ruedas, chocando unas contra otras.
Llevaba cinco minutos, embobado, frente al televisor, cuando uno de los jugadores se cae al suelo bocarriba, atado a la silla de rueda. Me dio una pena, verlo tirado, delante del árbitro, que no le hacía caso, entre sus compañeros que tampoco le ayudaban a levantarlo.
De repente, se impulsa con los brazos y da la voltereta con la silla de rueda, a cuestas, como los caracoles con su casa. Lo que hizo ese tío en décimas de segundo, a la mayoría de nosotros nos llevaría toda una tarde.
Seguí, con más pasión el partido, sus choques, sus caídas, sus tiros de tres...
Son los saltimbanquis del basket, los que no encuentran barreras, donde los demás las vemos.
Aquí os dejo un enlace por si queréis ver el partido:
Y, lo mejor: ganó España
No hay comentarios:
Publicar un comentario